El Alzheimer es hereditario: mito o realidad

El Alzheimer es hereditario
El Alzheimer es hereditario

El Alzheimer es hereditario: mito o realidad

La relación entre el Alzheimer y la genética es un tema que preocupa mucho a las familias en las que hay antecedentes por si puede ser una enfermedad hereditaria. Sin embargo, tal y como vamos a explicar en este artículo, el Alzheimer no es hereditario en la gran mayoría de los casos. Es decir, que un padre o una madre tengan o hayan tenido la enfermedad no significa necesariamente que sus hijos vayan a desarrollarla. 

En el 99% de los casos, la genética no es un factor determinante en la aparición de la enfermedad de Alzheimer. En concreto, el principal factor de riesgo para que la enfermedad se manifieste es el hecho de envejecer.

9 Mitos más comunes acerca del Alzheimer

Después de realizar un largo estudio sobre la enfermedad del Alzheimer, hemos querido recopilar una lista con los 9 mitos más populares:

Demencia y Alzheimer son la misma enfermedad

Falso. Se conoce por demencia al padecimiento que ocasiona profundas alteraciones en la función cerebral. La persona con demencia hace cosas que no tienen sentido (pone las llaves en el congelador), tiene dificultades para realizar rutinas y no recuerda las cosas que le suceden unas horas o unos días antes. Existen múltiples causas de demencia y la enfermedad de Alzheimer representa aproximadamente entre 60 a 80% de los casos. Los pequeños derrames cerebrales, la enfermedad de Parkinson y el alcoholismo pueden ser otras causas de demencia.

Solo ocurre en personas mayores

Falso. Si bien es cierto que en la gran mayoría de los casos la enfermedad se desarrolla una vez cumplidos los 65 años, también es posible que padezcan esta enfermedad personas más jóvenes. Estos casos, pocos frecuentes, se ven generalmente en familias susceptibles. Se calcula que el riesgo de padecer Alzheimer se duplica cada cinco años después de la edad de 65 y que aproximadamente la mitad de las personas a los 85 años no padece de Alzheimer.

La pérdida de memoria es parte normal del envejecimiento

Falso. De igual manera que hay un sector de la población que pierde cierto grado de memoria con los años, existe otro que mantiene sus plenas facultades hasta edades muy avanzadas. Tener pérdida de memoria, sobre todo si es un problema recurrente y dura más de seis meses, debe llevarte a una evaluación médica completa para descartar algún tipo de demencia, incluyendo el mal de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer no causa la muerte

Falso. Se podría decir que aparte de accidentes que pueden ocurrir a consecuencia del Alzheimer (incendios, caídas, atropellos, etc.), en su etapa avanzada, la enfermedad causa desnutrición, deshidratación, úlceras de decúbito (heridas en los glúteos por estar acostado mucho tiempo) y neumonías, provocando así la muerte.

Se puede prevenir

Falso. A día de hoy desconocemos la causa y el origen de dicha enfermedad. Por esta razón, es inviable prevenirla. No obstante, un estilo de vida saludable donde te alimentes de abundantes cantidades de frutas y vegetales y practiques ejercicio semanalmente sigue recomendándose como garantía para una buena salud. Porque todos sabemos que: cuerpo sano, mente sana.

Golpes en la cabeza pueden detonar la enfermedad

Falso. Frecuentes golpes en la cabeza pueden causar diversos grados de hemorragias cerebrales, las cuales pueden causar la encefalopatía traumática crónica en futbolistas o la encefalopatía pugilística en boxeadores, ninguna de las cuales está relacionada al Alzheimer. Por otra parte, tampoco se ha comprobado que el uso de drogas cause la enfermedad.

Las personas no se integran ni disfrutan de actividades

Falso. Adecuadamente tratadas y estimuladas, las personas con Alzheimer pueden integrarse perfectamente a la familia y pueden divertirse como cualquier otra persona. Lo importante es aprender a conocer sus reacciones, identificar y corregir los motivos de estrés y aprender a integrarlos al grupo.

El olvidarse de las cosas indica que voy a padecer de Alzheimer

Falso. Todos sufrimos de olvidos, siendo la falta de atención a los detalles (debido a la ansiedad o el estrés) los mayores causantes de ese problema. Para que el olvido sea un síntoma con valor médico debe ser constante, causar problemas en la vida diaria y durar por lo menos seis meses.

La depresión y la soledad pueden detonar Alzheimer

Falso. Si bien es cierto que la depresión es una condición que puede estar presente al inicio de la enfermedad de Alzheimer, no existe evidencia de que la cause. Es importante saber que el tratamiento para la depresión puede ayudar en el manejo temprano del Alzheimer, pero no existe evidencia científica de que la soledad o la depresión detonen la enfermedad.

Si empiezas a sospechar que alguien de tu entorno empieza a sufrir síntomas relacionados con el Alzheimer, o incluso si eres tú, puedes consultar una cita con el médico psiquiatra Sánchez-Menéndez, quien estará dispuesto a efectuar la evaluación psiquiátrica pertinente. A través de una consulta, se podrá orientar una primera impresión diagnóstica que permita empezar un tratamiento específico y personalizado. Porque sabemos que, tanto los síntomas más graves hasta los más leves, lo sufrimos todos, tanto el paciente que los padece, como su círculo más cercano.

La nueva forma de ansiedad social: el fenómeno FOMO

fenómeno fomo
fenómeno fomo

La nueva forma de ansiedad social: el fenómeno FOMO

¿Cuántas veces has ido a un concierto y estaban la mayoría de las personas de tu alrededor grabando las canciones? ¿Has estado alguna vez en una puesta de sol sin nadie haciendo fotos? 

Nos encontramos en una sociedad donde la gente vive con miedo a perderse experiencias por no poder compartirlas luego con su entorno, y con un temor aún más grande de no recibir interacciones en redes sociales. Es ahí donde entra el fenómeno “FOMO”.

FOMO, por sus siglas en inglés, “fear of missing out”, que significa miedo a perderse algo.  A continuación, hablaremos de él más a fondo.

¿Cuáles son los síntomas?

Este síndrome, que se acuñó su término en 2004, pero que sin embargo no está del todo popularizado, lo podemos encontrar en personas mucho más de lo que creemos.

Algunos de los síntomas que presentan estas personas son:

  • Tendencia a usar desmesuradamente los dispositivos electrónicos. La mayoría de las veces sin un objetivo concreto, simplemente actualizando de manera obsesiva las distintas redes sociales.
  • Reducción de la motivación académica o laboral, centrándose más en la interacción virtual.
  • Problemas de autoestima ya que hay una comparación constante entre nuestra propia vida y la que los demás transmiten en redes.
  • Sintomatología ansiosa por no tener el móvil cerca, estar fuera de cobertura o sencillamente quedarse sin batería.
  • Dificultad a la hora de interactuar con otras personas que no sea a través de la pantalla.

Los jóvenes: los que más lo padecen

Los últimos estudios dictan que el sector de población que más sufre este síndrome son los jóvenes, quienes están continuamente necesitando ser aceptados por un grupo, sentirse queridos y compitiendo en repetidas ocasiones con el resto en las redes sociales para sentirse iguales o mejores.

Pero no son solo los jóvenes, podríamos decir que las personas con más probabilidad de padecer FOMO son aquellas con baja autoestima, muy dependientes, que necesitan recibir likes, halagos y comentarios positivos para quererse a sí mismos, y que se evaden a través de las redes de una realidad con la que no están satisfechos, partiendo de la infinidad de filtros que estas ofrecen y que pretenden embellecer el contenido y a nosotros.

Este síndrome provoca una distorsión cognitiva por la que no se distingue lo que es real de lo que no. 

¿Cuándo debo ir a un profesional?

La solución ante este síndrome que puede derivar en ansiedad, depresión e incrementar todavía más los problemas de autoestima que originen trastornos de conducta está en encontrar primero la causa que lo ha provocado. Apagar el móvil o desinstalar las aplicaciones en las que mayor tiempo pases no solucionará nada realmente, pues lo único que hace es evitar el problema, ya que debemos reconocer que las redes forman parte de nuestra vida y que es imposible no hacer ningún uso de ellas.

Lo que debemos hacer es cambiar los hábitos en el uso de los dispositivos y practicar una actitud adecuada, moderada y racional en la gestión de las redes, trabajar la autoestima y centrar los esfuerzos en el día a día para hallar el equilibrio en su uso.

De igual manera, evita publicar continuamente lo que haces en redes sociales, no contestes inmediatamente a mensajes que no tienen ninguna urgencia y prioriza a las personas de tu alrededor.

El trastorno se complica cuando una persona no puede permanecer desconectada entre uno y tres días. Es en este momento cuando se debe solicitar ayuda de un profesional, ya que quedarse al margen de la tecnología por unos días no tendría que suponer un problema para nadie.

Si has descubierto que padeces FOMO y no eres capaz por ti mismo de permanecer desconectado del móvil entre uno y tres días y de prestar más atención a las personas que están a tu alrededor que a los de detrás de la pantalla, lo más recomendable es que solicites ayuda de un profesional que te sabrá guiar y te mostrará las herramientas necesarias para superar este problema.

Aceptar que tienes FOMO es muy difícil porque no es una enfermedad como tal. Por esta razón, para reconocerlo debes analizar tu día, ser realista contigo mismo y hacerte la siguiente pregunta: ¿Dónde paso más tiempo? ¿En un entorno digital o real? 

Trastornos de neuropsiquiatría más comunes. Causas y síntomas

trastornos de neuropsiquiatría

Trastornos de neuropsiquiatría más comunes. Causas y síntomas

trastornos de neuropsiquiatría

La neuropsiquiatría es una rama de la medicina que estudia los trastornos psiquiátricos causados por patologías del sistema nervioso concretamente. Es una especialidad que une a la neurología (estudio de trastornos del sistema nervioso) y a la psiquiatría (estudio de trastornos mentales) para trabajar conjuntamente, debido a la estrecha relación e influencia que existe entre ambos campos.

Son numerosas las patologías de una y otra especialidad, que en algún momento de su evolución natural requieren un abordaje neuropsiquiátrico.

Trastornos más habituales

Las demencias relacionadascon la neuropsiquiatría son muy distintas en sus variantes. Con el transcurso de la enfermedad, los pacientes pueden sufrir cambios dramáticos en su forma de ser, así como, en la forma en la que se relacionan. Estos pacientes pueden sentir el mundo como algo desconocido y peligroso, lo que puede resultar bastante angustioso.

Además, sus cambios de comportamiento repentinos generan una fuente de problemas y distorsiones en la propia dinámica socio-familiar. Son, en estos casos, donde el abordaje clínico y el tratamiento farmacológico individualizado faciliten la evolución global de su situación, al igual que la ejecución de un diagnóstico diferencial con la Pseudodemencia.

Aunque no solo engloba demencias, sino que existen muchos otros trastornos derivados de enfermedades neurológicas. Algunos de los más comunes son:

  • Enfermedades neurológicas de cualquier tipo, como Parkinson, epilepsia o Alzheimer. Son pacientes que encuentran que sus capacidades mentales se van deteriorando sin saber por qué.
  • Deterioro de la memoria o de algunas facultades mentales, que puede ser avisos que permiten adelantarnos al diagnóstico de una posible demencia. De esta forma, se podría iniciar un tratamiento rehabilitador y de estimulación.
  • Todo tipo de demencias.
  • Trastornos neurológicos causados por accidentes
  • Eventos cerebrovasculares
  • Parálisis cerebral
  • Alteración de conducta y de ánimo, así como patologías como depresión, ansiedad, trastorno-obsesivo compulsivo o insomnio

Causas y síntomas de los trastornos neuropsiquiátricos

En muchos casos, la causa origen es muy difícil de conocer, o bien. Puede estar relacionada con otros muchos factores. Aunque algunas de las causas de los trastornos neuropsiquiátricos son:

  • La predisposición genética
  • Infecciones
  • Efectos secundarios de medicamentos
  • Factores ambientales
  • Accidentes

En cuanto a los síntomas, el componente clave de este tipo de trastorno es que tienden a afectar a la función cerebral, las emociones o el estado de ánimo. Estos síntomas pueden variar desde problemas en el aprendizaje o la concentración, hasta emociones prolongadas, como la tristeza, irritabilidad o problemas de memoria, depresión y demás síntomas neurológicos.

Importancia de los tratamientos neuropsiquiátricos

Los trastornos neuropsiquiátricos son enfermedades que comparten una misma base: el cerebro. A través de un tratamiento neuropsiquiátrico, se lleva a cabo un seguimiento continuado del trastorno, se controla su efectividad y los efectos de la medicación recetada, así como de las actividades de refuerzo cognitivo y la terapia adecuada para el paciente.

Realizar una evaluación neuropsiquiatría no solo sirve para establecer un diagnóstico, sino que también para conocer las fortalezas que presenta el paciente, ambas fundamentales para el éxito del tratamiento. Una vez conocemos desde dónde partimos en relación al trastorno, podremos elaborar el programa de tratamiento integral más acertado. Con ayuda de las sucesivas evaluaciones, se podrá realizar el seguimiento de los progresos que el paciente esté dando.

Por parte del neuropsiquiatra, su objetivo es integrar la evaluación diagnóstica y el tratamiento de los síntomas, así como, darle una respuesta terapéutica al paciente, familiares y cuidadores.

En este ámbito de la neuropsiquiatría, el Doctor Carlos Sánchez Menéndez podrá guiarle en su recuperación.