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Traumatismo Craneoencefálico (TCE)

Tratamiento neuropsiquiátrico del traumatismo craneoencefálico (TCE)

 

Un accidente de tráfico, una caída grave o un golpe fuerte en la cabeza son situaciones traumáticas que ocurren en cuestión de segundos, pero cuyas consecuencias pueden alterar profundamente la vida de una persona y de su familia. Es completamente natural sentirse desorientado y con miedo ante lo desconocido.

A menudo, tras el alta hospitalaria, parece que lo peor ha pasado porque las heridas físicas han sanado. Sin embargo, en el día a día es cuando empiezan a hacerse evidentes las «cicatrices invisibles». En la clínica del Dr. Sánchez Menéndez, entendemos la complejidad del daño cerebral adquirido y te acompañamos médicamente para tratar los cambios de carácter, la impulsividad y las dificultades emocionales que surgen tras el accidente.

Secuelas «invisibles» tras un golpe en la cabeza

El daño cerebral es una lesión que muchas veces no se ve por fuera, lo que genera mucha incomprensión en el entorno social del paciente. Las familias suelen relatar que su ser querido «ya no es la misma persona». Comprender que estos cambios son síntomas médicos, y no actos voluntarios, es el primer paso para la recuperación.

Cambios de personalidad y falta de control de impulsos

Es una de las secuelas más comunes y difíciles de manejar en casa. Especialmente cuando el daño afecta al lóbulo frontal (la parte del cerebro que actúa como nuestro «freno» social), el paciente puede volverse desinhibido, decir cosas inapropiadas o mostrar graves problemas de impulsividad y agresividad. A través del tratamiento psiquiátrico, logramos regular estos impulsos para devolver la paz al entorno familiar.

Dificultades cognitivas y problemas de memoria

Tras un TCE, es habitual que procesar la información cueste más trabajo. La persona puede tener problemas para concentrarse, sufrir de fatiga mental extrema ante tareas cotidianas o tener dificultades para recordar conversaciones recientes. Estas mermas cognitivas generan a menudo una profunda frustración y cuadros de ansiedad o depresión que debemos tratar para que la rehabilitación avance.

Nuestro método de evaluación integral

Sabemos que la movilidad puede ser un reto tras sufrir un accidente cerebrovascular. Por eso, hemos diseñado un proceso de atención flexible y adaptado a vuestra nueva realidad, para que acceder a la atención médica sea lo más cómodo posible.

1.

Rellena el formulario de contacto con tus datos. Puedes añadir en tu mensaje si el paciente tiene dificultades de movilidad o problemas para hablar (afasia) tras el ictus, para que lo tengamos en cuenta.

2.

Agendamos una cita. Nuestro equipo se pondrá en contacto contigo rápidamente para buscar el momento más adecuado, entendiendo los horarios de vuestras otras terapias de rehabilitación.

3.

El día de la cita, tenéis la opción de acudir presencialmente o realizar la consulta de forma online desde vuestra casa, a través de un enlace muy sencillo. Así evitamos traslados innecesarios y evaluamos la situación con total comodidad.

Tu bienestar mental empieza con un primer paso

Agenda una cita

La importancia del psiquiatra en la recuperación del daño cerebral

La rehabilitación neurológica requiere un trabajo en equipo. Mientras que otros profesionales trabajan la movilidad, el lenguaje o la estimulación cognitiva, desde la neuropsiquiatría nos encargamos de que el «terreno» esté preparado.

Si un paciente sufre una depresión severa tras darse cuenta de sus limitaciones, o si tiene un nivel de irritabilidad que le impide colaborar con sus terapeutas, la recuperación se estanca. Evaluamos el daño y prescribimos tratamientos farmacológicos muy específicos y ajustados para estabilizar el estado de ánimo y la conducta, creando el entorno emocional idóneo para su mejoría.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un traumatismo cráneo encefálico (TCE) y cómo afecta al cerebro?

Hablamos de un traumatismo cráneo encefálico (TCE) cuando el cerebro sufre un impacto violento contra las paredes del cráneo. Este choque repentino puede dañar las fibras nerviosas y alterar la forma en la que las diferentes áreas del cerebro se comunican entre sí.

El cerebro es el director de orquesta de todo lo que somos: nuestra personalidad, nuestros recuerdos y nuestras emociones. Por eso, cuando sufre un daño brusco, no solo se ven afectadas las funciones físicas, sino que la esencia misma de la persona puede parecer distinta. Nuestro objetivo es ayudar al cerebro a estabilizarse y reconectar.

La agresividad tras un TCE se debe a la inflamación y al daño en las áreas del cerebro que controlan la conducta. A medida que el cerebro se desinflama y se recupera en los primeros meses, y con la ayuda de un tratamiento farmacológico adecuado para controlar la impulsividad, la agresividad suele disminuir significativamente. Aunque la recuperación total depende de la gravedad del daño, la calidad de vida y la convivencia mejoran mucho con la intervención correcta.

La recuperación del daño cerebral es un proceso largo. Los cambios más rápidos suelen verse durante los primeros 6 a 12 meses tras el impacto, que es cuando el cerebro tiene mayor capacidad de neuroplasticidad. Sin embargo, la mejora puede continuar lentamente durante años. Es una carrera de fondo donde la paciencia y el apoyo médico son fundamentales.

A esto se le llama «anosognosia» y es un síntoma muy característico del daño cerebral. El cerebro no es capaz de procesar que está dañado, por lo que el paciente se niega a recibir ayuda o se enfada si se le corrige. En estos casos, es vital el asesoramiento profesional a la familia para daros estrategias de manejo, evitando confrontaciones directas y logrando que acuda a consulta desde un enfoque de revisión general.

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